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La Obesidad como enfermerdad.

España se sitúa como segundo país europeo con mayor número de casos de obesidad o con problemas de sobrepeso, ya que un 25% de la población nacional se encuentra en dicha situación solamente por detrás de Reino Unido y con un ritmo de crecimiento tan rápido como Estados Unidos. Estos son los datos que se han dado a conocer por expertos en el último Congreso Mundial de la Federación Internacional de Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas y el de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad Mórbida y de las Enfermedades Metabólicas.

Cabe destacar que, para que nos pongamos en situación, aunque parezca sorprendente estudios estadísticos señalan que las enfermedades derivadas de la obesidad se cobran más vidas que la desnutrición.

La obesidad es una enfermedad crónica y de origen multifactorial que se caracteriza por un aumento del tejido graso en nuestro organismo (según definición de la Organización Mundial de la Salud). Para poder catalogar la obesidad existen diferentes clasificaciones y escalas entre las que destaca el Índice de Masa Corporal (IMC), que es el más habitual y utilizado. Para hallarlo se ha de dividir el peso en kilogramos por la altura al cuadrado en metros (IMC= peso/ altura2).

Si el resultado de aplicar tal fórmula se sitúa por debajo de 18,5 se clasificaría como delgadez; entre 18,5 y 25, supondría un peso adecuado y de 25 a 30 significaría sobrepeso. La obesidad aparece cuando el cálculo arroja una cifra de entre 30 y 35, con una tipología de clase I mientras que de 35 a 40 sería obesidad de clase II y por encima de 40 se trata de obesidad III o mórbida.

Otra clasificación que se utiliza con frecuencia hace referencia a la zona de localización de la grasa. La obesidad androide existe cuando el acúmulo principal de grasa se localiza en torno al abdomen y tórax y la obesidad ginoide se produce cuando el acúmulo de grasa es en la cadera y muslos respetando algo el abdomen. Puede haber estados mixtos entre uno y otro tipo. Otro parámetro a tener en cuenta respecto a la morbilidad cardiovascular es la medida del perímetro abdominal, que no debe ser superior a los 102 centímetros en el hombre y 88 en la mujer. El exceso de grasa es por tanto el elemento clave.

Respecto a sus causas, existe un pequeño porcentaje que son producto de patologías endocrinológicas como enfermedades del tiroides, suprarrenales y gonadales, que deben ser tratadas en una consulta de Endocrinología. No obstante, la mayoría están relacionadas con el estilo de vida y hábitos de alimentación.

Para combatirla es preciso conseguir invertir el proceso en el que estamos inmersos realizando una alimentación hipocalórica y teniendo un mayor gasto energético derivado de la actividad física. Para esto se precisa una reeducación nutricional gradual que evite el abandono, por lo que los objetivos deben ser realistas y pensar que no sólo se trata de adelgazar coyunturalmente de una forma rápida, sino que esa nueva forma de relacionarse con la comida se pueda seguir llevando toda la vida de una forma cómoda y espontánea sin sentirse eternamente a régimen.

Lo cierto y más importante es iniciar el camino de reducción de peso lo antes posible ya que las repercusiones que para el organismo tiene la obesidad son muchas y muy importantes para la calidad y esperanza de vida. A nivel esquelético, disminuye nuestra movilidad y crecen las patologías articulares; cardiológicamente está muy unida a la hipertensión arterial y al aumento del colesterol, dos de los factores de riesgo más importantes en la aparición de la enfermedad coronaria y también en el ámbito cerebrovascular y del aparato digestivo, con multitud de patologías. Además, a nivel personal la autoestima suele estar disminuida frecuentemente.

Respecto al sistema respiratorio, la obesidad troncular y la apnea del sueño están muy ligadas en su evolución así como a un gran porcentaje de aparición de diabetes tipo 2, una patología grave y con una alta incidencia en Canarias. Asimismo, un mal control de los niveles de glucosa tiene nefastas consecuencias a medio y largo plazo sobre el riñón, la retina y todo el aparato circulatorio. Por todo ello, es fundamental mantener la obesidad a raya estando en un peso saludable.

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